Mostrando entradas con la etiqueta Anita Botwin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anita Botwin. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de agosto de 2018

La mala salud es muy saludable para la industria farmacéutica

“¿Buena salud? ¿Mala salud?Todo depende del punto de vista.
Desde el punto de vista de la gran industria farmacéutica,
la mala salud es muy saludable”
Eduardo Galeano
Hace tiempo vi un documental realizado por la ONG Salud Por Derecho que hablaba de los fallos del sistema actual de investigación, desarrollo e innovación de fármacos.
Al salir de la proyección de Houston tenemos un problema: El documental que no quieren que veas, una mezcla de cabreo y tristeza me invadieron. Supe entonces que, mi enfermedad autoinmune, al igual que la de mucha otra gente, iba a ser cronificada por el resto de mi vida. No iba a existir una cura y en caso de haberla no iba a ser rentable para el monstruo farmacéutico. Curar enfermedades no es rentable para las farmacéuticas y los pacientes no somos más que dólares en bolsillos de lobos de Wall Street.
El mercado farmacéutico supera las ganancias por ventas de armas o las telecomunicaciones, y es que por cada dólar invertido en fabricar un medicamento se obtienen mil de ganancia. En 2002 el volumen de beneficios de las 10 mayores farmacéuticas ya superaba los beneficios acumulados por las otras 490 empresas, según la lista Fortune. De entre ellas,  25 empresas controlan cerca del 50% del mercado mundial. El 90% del presupuesto dedicado por las farmacéuticas para la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos está destinado a enfermedades que padecen un 10% de la población mundial
...

Más:

lunes, 6 de marzo de 2017

No seré la empleada del mes (ni falta que hace)

Apuntes sobre la precariedad laboral unida a la discapacidad

Soy tan precaria que mientras escribo este artículo, hago la comida, friego los platos y saco al perro. Bromas aparte, sólo saco al perro. Lo que sí es cierto es que la precariedad se ha instalado en mi vida y en la de tantas otras y parece que va a  quedarse. Echo la vista atrás y pienso, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Se supone que este iba a ser un mundo feliz, un mundo de baldosas amarillas con trabajo digno, salud y vacaciones de verano para mí, vacaciones de verano para ti.

Pero no.

Las cosas tomaron otro rumbo. La generación de Verano Azul mutó a la generación Gran Hermano. La Generación de penúltimos que luchan contra los últimos de la fila. Una sociedad en la que en lugar de rescatar a las personas que más lo necesitan, se rescataron a los bancos.

Ahora, mientras sube el PIB, la luz, y el IPC,  buscas en los estantes qué marca de papel de WC es la más barata. Al menos aquí hay de eso, dirán algunos. A estas alturas ya es una obviedad decir que la pobreza laboral está aquí y tiene rostro de mujer. Asumimos que la precariedad ha venido para quedarse y en el caso de las mujeres parece sólo importarle a unos cuantos. Un país donde la brecha salarial entre hombres y mujeres en es del 24%, dato que se incrementa en el caso de las mujeres con discapacidad. Cerca del 70 % de las mujeres con discapacidad carece de un trabajo remunerado y la tasa de pobreza extrema triplica la del resto de la población. En cuanto a las pensiones de jubilación el dato es escandaloso porque las mujeres cobran un 40% menos que los hombres.
...

Más:
http://www.pikaramagazine.com/2017/03/precariedad-discapacidad/