Aunque parezca que el GMS es una banda de comunicación de teléfonos
celulares, no es tal cosa. Lo que sí es, es una substancia química que
se le ha agregado indiscriminadamente en los alimentos procesados sin la
debida reglamentación ni estudios que avale su seguridad. Es gracias a
este producto que México vive una tragedia humana en carne y hueso donde
sus habitantes ahora rompen la marca de ser los más obesos en el mundo y
tener elevados niveles de diabetes infantil.
El alimento es nuestro combustible. Los GMS no deben ser consumidos
jamás. No es una vitamina, mineral o aún un preservativo como tanta
gente cree. No hace nada sino realzar el sabor del alimento de una
manera muy dañina.