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jueves, 23 de enero de 2014

2013: un año que consolida la lucha contra el filantrocapitalismo y las fundaciones del amianto y los transgénicos.

No se puede olvidar esta batalla. Nos va en ello la vida a las organizaciones alternativas. Es la astuta manera que adopta el capitalismo en todas sus épocas para confundir a los movimientos sociales de resistencia, intercalándose en sus fil

 Lo hace vía cooptación de dirigentes y/o financiación aparentemente gratuita. Es el llamado “filantrocapitalismo”, que sigue muy activo

No son las únicas, ni las más antiguas, pero son las que merodean con más éxito por España y Latinoamérica, me refiero a las denominadas Avina y Ashoka, ambas en alianza estratégica. Las dos han penetrado en muchos movimientos sociales de reconocido prestigio, han agujereado las organizaciones como si de un queso de Gruyere se tratase, y como han cogido por sorpresa a los integrantes, y las entidades no cuentan con reglamentos de incompatibilidades adecuados, ahí tenemos a movimientos señeros cuyos dirigentes se dicen anticapitalistas y son socios de Avina /Ashoka (sic). ¿Son estos tiempos de posmodernidad propicios para servir a dos señores? Avina está fundada, sostenida y alentada por el suizo Schmidheiny, un criminal condenado en un tribunal de Turín (Italia) a 18 años de cárcel y 100 millones de euros de indemnizaciones, el pasado mes de junio. Ha matado de manera doloso (así es la sentencia) a más de dos mil personas en solo tres fábricas de amianto de Italia. Pero entre él mismo y la familia que le precedió en el letal negocio, desde principio del siglo XX, tienen a sus espaldas decenas de miles de muertos cuando ya sabían de la fatalidad de este mineral. El fiscal Guariniello que había llevado el caso, en medio de la vista consideró que debía revisar al alza las penas solicitadas en el primer juicio y pidió 20 años de cárcel para los imputados (las máximas), porque, dijo: “Pude volver a leer las sentencias del Tribunal Superior pronunciado en los casos más graves de los desastres y muertes, y me di cuenta que no era nada comparado con un desastre como el que se revivía en el curso de este juicio”. Un genocida. Se busca.