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miércoles, 5 de mayo de 2021

Científicos y -al mismo tiempo- mercenarios a sueldo de las grandes multinacionales: el caso Doll

1954. Al mismo tiempo, era un lacayo a sueldo de las mayores multinacionales químicas del mundo.

Los estudios de Doll fueron reconocidos en todo el mundo y recibió más de diez títulos honorarios de diferentes universidades. Ganó innumerables premios, incluido el de la ONU para la Investigación del Cáncer en 1962 y la medalla de oro de la Sociedad Europea del Cáncer en 2000. También fue nombrado caballero por la reina Isabel II en 1971.

No es tan conocido que Doll era un sicario a sueldo -entre otras- de la multinacional Monsanto (*). Al morir en 2005, entre sus papeles, que se conservan en el archivo de la biblioteca de la Fundación Wellcome, apareció un contrato que firmó con la multinacional el 29 de abril de 1986.

El contrato del científico con Monsanto ampliaba por un año el acuerdo entre ambas partes que había comenzado en 1979 y mejoraba las condiciones económicas. “Durante el período de un año de esta prórroga, sus honorarios de consultoría serán de 1.500 dólares diarios”, dice el contrato.

Monsanto es la empresa fabricante del “agente naranja” utilizado en Vietnam por el ejército de Estados Unidos. El “agente naranja” también produce cáncer, pero eso no lo descubrió Doll, a pesar de que durante más de 20 años estudió el asunto. Monsanto le pagaba para que mantuviera la boca cerrada.

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Más:

https://mpr21.info/cientificos-y-al-mismo-tiempo-mercenarios-a-sueldo-de-las-grandes-multinacionales-el-caso-doll/

domingo, 7 de enero de 2018

Entrevista a Jonathan Latham, investigador y agricultor, sobre los movimientos por la alimentación

ACRES USA. ¿Cuáles son sus antecedentes y en qué consiste el Proyecto de Recursos de Ciencias Biológicas (Bioscience Resource Project)?

LATHAM. Soy biólogo molecular. Obtuve mi doctorado en Inglaterra en el Instituto John Innes, famoso por su ingeniería genética y la moderna biología molecular. Pero mi inclinación era hacia la ecología. Quería ser ecologista cuando estudiaba la licenciatura, pero mi profesor me dijo que si me dedicaba a la ecología no conseguiría trabajo y acabaría siendo contable.

Y creo que tenía razón, porque casi nadie apoya hoy en día las posiciones propias de la ecología, comparado con las grandes cantidades de dinero que se destinan a secuenciar el ADN y a desarrollar plantas modificadas genéticamente. Por ejemplo, hay países que están liberando transgénicos que tienen efectos sobre los organismos objetivo, y nadie sabe qué organismos están en los campos y qué especies hay, o incluso ni siquiera tienen una idea aproximada de cómo son los ecosistemas. Pienso en lugares como Brasil. Así que hay una gran cantidad de trabajo por hacer en ecología que no tiene financiación.

ACRES USA. ¿Qué dirección tomó después de su formación inicial?

LATHAM. Terminé mi formación universitaria en 1988. Nuestro departamento acababa de contratar a su primer biólogo molecular, y la manipulación genética se estaba convirtiendo en un gran problema. Mi educación fue anterior a esa época, así que mientras que el campo de la investigación se llenaba de fondos destinados a la genética molecular, me financiaron para hacer un Máster en genética de cultivos y luego un doctorado en virología molecular. En ese laboratorio solía desarrollar plantas transgénicas. Pero el problema de hacer estas plantas en el laboratorio era que nunca teníamos contacto directo con la agricultura. Nunca visitamos un campo agrícola, ningún agricultor vino a visitar el laboratorio, y por lo tanto había una profunda desconexión entre la biología que se suponía que estábamos haciendo y cómo esto beneficiaría a los agricultores. Algunas personas del laboratorio ni siquiera habían conocido a uno. Esto se hacía para los propósitos de las empresas de producción, no para los propósitos de los mismos agricultores. Eso es todo lo que ocurría, toda esa revolución de la biología molecular que estaba siendo financiada por la NSF y el USDA. Básicamente, hice mi investigación para que alguien pudiera hacer una planta transgénica y patentarla – realmente no había otro propósito en la investigación. La mayor parte de la investigación que se lleva a cabo en Cornell ahora mismo se hace con ese objetivo. A nadie le importa lo que haga un químico en particular dentro del laboratorio, a menos que la información sea útil para un ingeniero genético.
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sábado, 2 de abril de 2016

Batas blancas de alquiler

o Cómo algunos científicos defienden la inocuidad de productos químicos tóxicos
 
La Ciencia en venta: Cómo la investigación financiada por las Corporaciones está corrompiendo a los Tribunales y las Agencias de Regulación

BELLEVUE, Ohio.- San Francisco, las dos y cuarto de la noche, un abogado de la defensa de una Corporación, medio insomne, termina de elaborar una teoría científica revolucionaria.
Ahora Evan Nelson, del bufete de abogados Tukcker Ellis & West, necesita un científico que esté dispuesto a publicarla en una revista médica. Si a su teoría se le diese validez científica, entonces Nelson la podría utilizar para ganar pleitos. 

Nelson defiende a las Empresas que han expuesto a sus trabajadores al amianto, un mineral fibroso resistente al calor. El amianto causa varias enfermedades mortales, entre ellas el mesotelioma, un cáncer poco común que a menudo acaba en derrame pleural. 

Nelson mostró frustración ante el argumento de que el amianto es la única causa conocida de mesotelioma. Pero después de barrer la literatura científica y aplicando su propia lógica, Nelson acertó a descubrir un nuevo culpable: el tabaco. 
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domingo, 14 de diciembre de 2014

Un nuevo informe desmiente el mito del consenso científico sobre la "seguridad de los transgénicos"

Sandra Espeja   - Rebelión

Amigos de la Tierra y Food & Water Europe publican hoy un nuevo informe que expone cómo la industria manipula la información sobre los cultivos y alimentos transgénicos para generar la idea de que existe un "consenso científico" en torno a la seguridad de sus productos. El informe, "El falso 'consenso científico': El debate en torno a los transgénicos no ha terminado" [1], muestra cómo la industria de los transgénicos y sus defensores eligen de forma interesada la información y manipulan citas, incluyendo interpretar a su manera a la Organización Mundial de la Salud, para promover la idea de que el debate sobre la seguridad de los cultivos y alimentos transgénicos está superado.

David Sánchez, coordinador de campañas de Food & Water Europe [2] ha asegurado: "Durante años la industria de los transgénicos ha utilizado su poder económico y su influencia política para distorsionar el debate público y científico sobre los transgénicos. Ni las instituciones, ni la literatura científica ni la ciencia independiente apoya que haya un 'consenso' sobre la seguridad de los alimentos y cultivos modificados genéticamente".