El ex voluntario del Cuerpo de Paz ,Will Ruddick, y varios residentes de
Bangladesh, Kenia, se enfrentan a la posibilidad de siete años de
prisión, luego de desarrollar una forma costo-eficiente para mitigar la
pobreza en los barrios marginales más pobres de África. Su solución: una
moneda complementaria emitida y respaldada por la comunidad local. El
Banco Central de Kenia ya ha iniciado las acusaciones por falsificación
de moneda.
Las monedas complementarias pueden ayudar a erradicar la pobreza.
Demostrar esto, puede ser difícil en las economías complejas, debido a la gran cantidad de factores que influyen en los resultados. Pero en un barrio pobre de África con poca de la moneda nacional disponible, ofrecerles a los residentes una moneda alternativa tiene un efecto positivo que es evidente, inmediato e incontrovertible.
Esto quedó demostrado cuando Will Ruddick, un físico estadounidense, economista y ex voluntario del Cuerpo de Paz, introdujo una moneda complementaria en un barrio marginal de Kenia llamado Bangladesh, cerca de la ciudad costera de Mombasa. La organización de desarrollo local de Willl, Koru-Kenya, trabajó con más de un centenar de propietarios de pequeños negocios en Bangladesh, que acordaron entregar cada uno el equivalente a 400 chelínes (alrededor de 3.5 euros o 4.6 dólares) en crédito mutual en la forma de vales de negocios llamados Bangla-Pesa. La mitad de los vales estarían disponibles para el gasto en productos y servicios de los demás comerciantes, y la otra mitad se gastaría en la comunidad en proyectos públicos como la recogida de residuos y servicios de salud. Las decisiones de asignación fueron democráticas y transparentes, y la nueva moneda fue respaldada en su totalidad por los recursos propios de la comunidad y asegurada por un sistema de garantes de grupo, no por el gobierno de Kenia o una agencia de desarrollo.
Demostrar esto, puede ser difícil en las economías complejas, debido a la gran cantidad de factores que influyen en los resultados. Pero en un barrio pobre de África con poca de la moneda nacional disponible, ofrecerles a los residentes una moneda alternativa tiene un efecto positivo que es evidente, inmediato e incontrovertible.
Esto quedó demostrado cuando Will Ruddick, un físico estadounidense, economista y ex voluntario del Cuerpo de Paz, introdujo una moneda complementaria en un barrio marginal de Kenia llamado Bangladesh, cerca de la ciudad costera de Mombasa. La organización de desarrollo local de Willl, Koru-Kenya, trabajó con más de un centenar de propietarios de pequeños negocios en Bangladesh, que acordaron entregar cada uno el equivalente a 400 chelínes (alrededor de 3.5 euros o 4.6 dólares) en crédito mutual en la forma de vales de negocios llamados Bangla-Pesa. La mitad de los vales estarían disponibles para el gasto en productos y servicios de los demás comerciantes, y la otra mitad se gastaría en la comunidad en proyectos públicos como la recogida de residuos y servicios de salud. Las decisiones de asignación fueron democráticas y transparentes, y la nueva moneda fue respaldada en su totalidad por los recursos propios de la comunidad y asegurada por un sistema de garantes de grupo, no por el gobierno de Kenia o una agencia de desarrollo.