“Las
tierras fueron devastadas por esta planta egoísta que invadió el Nuevo
Mundo…”. Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina
No
es ninguna novedad que cortar caña de azúcar es uno de los trabajos más
duros que existen. Ya era así en tiempos de la colonización americana,
cuando los barcos negreros trasladaban al trópico americano la mano de
obra de las plantaciones. Siglos después, hay cosas que no han cambiado
tanto: en la América Latina de hoy, “el latifundio multiplica los
hambrientos pero no los panes”, como escribió Maza Zavala hace cuarenta
años.