Si se tratara de una novela, el público criticaría la trama por parecer
demasiado exagerada: productivas colonias de abejas desaparecen de la
noche al día sin dejar rastro, los cuerpos de las víctimas nunca se
encuentran. Pero no es ficción, es lo que está sucediendo en un tercio
de las colmenas comerciales de abejas en Estados Unidos, -más de un
millón de colonias de cada año-, y en similares proporciones en la Unión
Europea. Colmenas aparentemente sanas vuelan para no volver nunca más.
La abeja reina y madre de la colmena es abandonada a su suerte y muere
de hambre.
Una abeja etiqueta con un microchip RFID para el seguimiento de sus movimientos. Foto © Science / AAAS.
Miles de científicos han estado investigando este caso durante los últimos 15 años, tratando de determinar por qué las abejas del mundo están desapareciendo en cantidades alarmantes. "Ésta es la mayor amenaza para nuestro suministro de alimentos", según Kevin Hackett, el líder del programa de abejas y polinización del Departamento de Agricultura estadounidense.