Dan clase en un sótano, no tienen patio ni
biblioteca y para comer tienen que desplazarse casi un kilómetro. Más de
70 alumnos de primaria del municipio madrileño de Navalafuente llevan
ocho años instalados en dependencias municipales esperando la promesa
de la Consejería de Educación: la construcción de un colegio público.
“Llevamos pidiendo la construcción del centro desde 2005 y utilizando
la Casa de la Juventud desde 2008, pero en condiciones precarias. Para
acceder a una de las aulas hay que pasar por la sala de calderas que es
un cuartucho donde hay un depósito de combustible y aunque se hagan
revisiones es peligroso”, explica Pedro Manuel Lapuente a
Estrelladigital.es, presidente de la plataforma de vecinos ‘Navalafuente
Mejor’, con dos hijos escolarizados en el municipio.
Además de no contar con una sala de estudio ni con una zona de recreo, los menores tienen que recorrer cerca de 800 metros hasta llegar a un centro de Educahttps://www.blogger.com/blogger.g?blogID=1966484358164251308#editor/target=post;postID=6568530562554311918;onPublishedMenu=overview;onClosedMenu=overview;postNum=2;src=linkción Infantil que sí tiene comedor. “No hay por dónde cogerlo. Los chicos de Primaria tienen que ir al comedor que se encuentra en otro edificio que está a 800 metros. Se tienen que desplazar andando llueva, haga frío, nieve o haga calor y siempre acompañados por personal del ayuntamiento. Las condiciones son altamente precarias”, critica Lapuente.
Además de no contar con una sala de estudio ni con una zona de recreo, los menores tienen que recorrer cerca de 800 metros hasta llegar a un centro de Educahttps://www.blogger.com/blogger.g?blogID=1966484358164251308#editor/target=post;postID=6568530562554311918;onPublishedMenu=overview;onClosedMenu=overview;postNum=2;src=linkción Infantil que sí tiene comedor. “No hay por dónde cogerlo. Los chicos de Primaria tienen que ir al comedor que se encuentra en otro edificio que está a 800 metros. Se tienen que desplazar andando llueva, haga frío, nieve o haga calor y siempre acompañados por personal del ayuntamiento. Las condiciones son altamente precarias”, critica Lapuente.
