Una decena de fundaciones conservadoras o ligadas a la industria
petrolera financian el negacionismo climático en Estados Unidos. /
Cortesía del profesor Robert J. Brulle, Drexel University
Con una buena cantidad de dinero aún se podría hacer creer a la mayoría de la gente que la Tierra es plana o, al menos, sembrarle dudas sobre su redondez. A pesar de la ingente cantidad de datos que atestiguan el calentamiento del planeta, los sucesivos intentos por implantar un sistema global que revierta o al menos frene el calentamiento global han fracasado. Buena parte de ese fracaso se debe a la posición de Estados Unidos. Allí, un poderoso movimiento ha bloqueado toda acción política para reducir las emisiones. Un estudio muestra ahora cómo una decena de fundaciones conservadoras nutren de dólares al negacionismo climático.
Estados Unidos es el segundo mayor responsable de las emisiones de CO2 que están calentando el planeta. Según el Atlas Mundial del Carbono, con datos de 2012, aquél país emitió a la atmósfera 5.118 millones de toneladas de CO2. Solo China, con 9.621 de millones de toneladas los supera. Para hacerse una idea, las emisiones de España fueron de 277 millones de toneladas. Estados Unidos es también uno de los pocos países que no ratificó el Protocolo de Kioto, que busca una reducción significativa de los gases de efecto invernadero. Aquella decisión, tomada por el entonces presidente de EEUU, George W. Bush, nunca ha sido revertida por su sucesor, Barack Obama. Y no lo ha hecho porque no podía.