jueves, 21 de febrero de 2013

Crisis y soberanía alimentaria

Alternativas a la crisis y soberanía alimentaria[i]  



La crisis  aparece hoy como una crisis financiera que  acapara todo el espacio mediático. Sin embargo, estamos padeciendo una crisis sistémica. Para pensar en una alternativa es necesario analizar sus múltiples aristas (ecológicas, alimentarias, económicas, sociales, financieras , políticas, de los cuidados, democráticas ....) y sus interrelaciones.

La sobrevaloración de los aspectos financieros de la crisis, colocándolos como los aspectos dominantes, sino exclusivos, los  sitúa como el punto del que debiera partir su solución. Así, en Europa, situados los temas financieros en el centro de la crisis y habiendo cedido el papel de un verdadero banco público europeo a un cartel de la gran banca privada, estamos asistiendo a un proceso de vampirización de recursos financieros de las clases populares y de los servicios del estado de bienestar a favor de la gran banca. Sus hombres, vestidos de negro o de tecnócratas,  se han situado en los puestos  claves de decisión en un proceso de deterioro democrático sin precedentes.

La gravedad de este ataque ha hecho que las medidas defensivas, en especial contra los recortes  y las leyes regresivas, hayan ocupado el centro de las movilizaciones sociales. Sin embargo, para plantear alternativas a la crisis hace falta ir más allá de las luchas defensivas. Por importante que sea defender conquistas y derechos sociales que nos están siendo arrebatados, la solución de la crisis no se puede dar volviendo a la situación anterior. Situación que ha estado en su origen.

Cada vez somos más los convencidos de que no se podrá salir de la crisis con las mismas ideas que nos han llevado a ella. Nuevos paradigmas son necesarios. Los movimientos sociales de todo el mundo están avanzando elementos básicos para construir otro mundo más justo, con más armonía entre los humanos y de estos con la naturaleza. Otro mundo que ha de incluir alternativas a todas las aristas que ha mostrado la crisis actual

Sin agricultura no hay futuro
  

Cuando la finaciarización de la economía ha hecho que por cada euro que guarda relación con algo tangible hay decenas de euros que son pura especulación financiera; volver a una economía “real”, a una economía productiva, parece algo sensato incluso para muchos economistas.

Sin embargo, cuando los economistas miran la actual crisis económica y sus salidas solo ven  los flujos monetarios. Pero  las raíces  ecológicas y energéticas de la actual crisis requieren ir más allá y analizar los flujos de materia y energía que hay debajo de esta economía Si analizamos lo que clásicamente se llama economía real, economía productiva, desde el  punto de vista de los flujos de materia y de energía, llegamos a la conclusión de  que estamos ante una economía que no produce nada nuevo. Lo que la economía monetaria llama creación de riqueza no es más que la concentración y la redistribución de la riqueza que ha creado la naturaleza y que nosotros extraemos. Si consideramos que nuestra biosfera es finita, continuar en una economía extractivista es una postura suicida. Seguir con este proceso, teniendo en cuenta la segunda ley de la termodinámica,  nos acerca cada vez más a lo que algunos autores han llamado la “sopa entrópica “[ii].

Una economía realmente productiva debe entender  a esta como un subsistema dentro de un sistema más amplio: la biosfera. Sus límites deben ser los de una economía que realmente quiera ser sostenible. Sus leyes deben ser respetadas y potenciadas por una economía que quiera ser productiva  Visto así, el proceso fundamental que permite que la única fuente de energía inagotable, el Sol, se transforme en formas  utilizables por la humanidad es el proceso de fotosíntesis. La fundamental actividad humana que utiliza este proceso para satisfacer sus necesidades es la agricultura. Por ello, la agricultura ha de volver a tomar un papel central en la actividad económica.

Que la agricultura recupere un protagonismo en la economía solo depende del ritmo con que se acaben los precios baratos de la energía y la materia no renovable. Y esto en algunos casos, como los combustibles fósiles, ya ha empezado. Ante esta situación especuladores  y grandes multinacionales se aprestan a adecuar su insaciabilidad al nuevo papel que la agricultura está llamada a jugar  La especulación con los alimentos, el acaparamiento de tierras en el sur del planeta, los agrocombustibles, la llamada economía verde y los intentos de privatización de la biomasa ….son diferentes formas de trasladar lo peor  del actual  modelo de  concentración de la riqueza y destrucción de la naturaleza a la agricultura y a la alimentación Su camino es continuar y profundizar en una agricultura industrializada que se ha mostrado socialmente injusta y ecológicamente insostenible.

Si pensamos que  la biomímesis[iii] (imitar la naturaleza a la hora de reconstruir los sistemas productivos humanos , con el fin de hacerlos compatibles con la biósfera) es una estrategia necesaria para la sostenibilidad. En el caso de   la agricultura, que está trabajando en relación a aspectos esenciales de la reproducción de los ecosistemas, esta  estrategia es totalmente  imprescindible para garantizar el futuro. Por ello no me parece exagerado pensar que si el nuevo protagonismo que la agricultura esta llamada a jugar se hace profundizando el actual modelo agroindustrial no solo  se profundizará   el sufrimiento de millones de personas sino que se dará un nuevo paso, quizás el último, hacia el abismo de la insostenibilidad.

Pero si esta situación de crisis genera un gravísimo riesgo,  también, puede ser una oportunidad. Si el actual modelo agrícola y de alimentación es causa de los problemas, otro tipo de agricultura debería  ser parte de la solución.


El derecho a la alimentación  parte del buen vivir

La actual crisis está mostrando los límites  ecológicos y la injusticia  social  del desarrollismo ilimitado y del crecimiento del PIB como objetivo último de la economía. Se hace necesario   un nuevo paradigma. Llámese   el Buen Vivir - Sumak Kawsay- ,como consta en la Constitución Ecuatoriana, o llámese  economía al servicio de las personas, los diferentes movimientos sociales están situando en el centro de los objetivos de la economía cubrir de forma digna , equitativa y sostenible las necesidades de todas las personas. Si este es el nuevo objetivo,   hemos de convenir que el derecho a una alimentación sana, suficiente y adecuada culturalmente para todos, debe estar en el núcleo  de los objetivos de una nueva política económica.  .

Y ello adquiere una importancia mayor cuando el actual sistema agroalimentario se ha mostrado incapaz de alimentar a la humanidad. Los últimos informes de la FAO hablan de que  mil millones de personas  pasan hambre en el mundo, A ello hay que sumar que la cada vez peor alimentación de la población con poder adquisitivo  ha llevado a que la obesidad sea hoy, según la Organización Mundial de la Salud, la principal enfermedad no infecciosa a nivel mundial.

Haber llegado a este punto debería ser razón suficiente para poner patas arriba las doctrinas que han estado dominando la política agrícola internacional.[iv] Sin embargo aquellos que han estado dirigiendo el actual y fracasado sistema agroalimentario quieren volver a repetir aquello que, por muy desastroso que sea, les proporciona inmensos beneficios.

Esta ampliamente documentada la crítica al paradigma agrario dominante caracterizado, entre otras cosas, por la concentración y apropiación  por parte de unas pocas mutinacionales de la tierra,  el agua y las semillas  expulsando del campo y empobreciendo  a millones de campesinos ;por el monocultivo dependiente de insumos industriales y que  genera  externalidades fuertemente negativas para el medioambiente; por la vocación exportadora dirigida a los mercados mundiales solventes , destrozando los mercados locales  y  ofertando una alimentación de ínfima calidad. ( Montagut & Dogliotti 2008; Patel 2008)

A pesar de su fracaso se repiten  los cantos de sirena de la agricultura industrial y productivista como la única capaz de alimentar a la humanidad  Resulta  por ello muy pertinente, reivindicar el trabajo de  Miguel Altieri y otros que muestran la potencialidad para alimentarnos  del modelo de producción campesino y su capacidad de producir suficientes alimentos de forma eficiente y respetuosa con el medio ambiente.(Altieri 2006) Potencialidad que se convierte, para Altieri,  en el pilar fundamental a partir del cual organizar la agenda política y la lucha de los movimientos sociales campesinos e indígenas.

La importancia social de la agricultura campesina va más allá de su viabilidad para proporcionar alimentos suficientes a toda la población. Paradójicamente la política agraria industrialista y el Neoliberalismo han hecho que la mayoría de los hambrientos sean agricultores arruinados y que en los sectores rurales (mayoritarios en los países empobrecidos ) se encuentren los niveles de pobreza más elevados. Es por ello que una política centrada en recuperar la agricultura campesina se convierte en un potente instrumento de lucha contra la pobreza y para la subsistencia de millones de campesinos. Además la producción campesina constituye un modo de vida ligado intrínsecamente a las diferentes culturas, incluyendo las originarias, que de formas diversas recogen sabidurías milenarias constituyendo un modo de vida capaz de gestionar de forma armónica el territorio y con ello las fuentes de vida: agua, tierra y biodiversidad.

Enfrentado   la crisis ecológica

A la vez que estamos hablando de que la agricultura campesina y la agroecología es capaz de alimentar el planeta  de forma sana y suficiente, también la estrategia de soberanía alimentaría  es imprescindible para enfrentar la crisis ecológica. Al apostar por un modelo de producción agroecologico, se esta planteando desde su misma definición  trabajar respetando los ciclos naturales y haciendo de la conservación y enriquecimiento de los bienes comunes ( tierra , agua), de  la  biodiversidad y del conjunto de los ecosistemas el elemento vertebrador de sus practicas agrícolas  La pequeña producción campesina agroecologica  vuelve a los balances energéticos lógicos en que las calorías invertidas en producir alimentos son menores que las que nos proporcionan dichos alimentos , acabando con la barbaridad energética que supone la agricultura industrial que, para producir determinados alimentos, se requiere mas calorías que las que se producen [1] A ello hay que añadir  la lógica de ahorro energético y de materiales  que significan  los circuitos cortos que propugna la Sba  con lo que implica de reducción de transportes, de embalajes innecesarios y de alimentos desperdiciados . El balance energético y de materiales del conjunto   es claramente más favorable.

Diversos estudios han  mostrado el papel clave de la propuesta agroecologica y campesina para enfriar el planeta y parar el cambio climático(GRAIN 2011) De la misma manera que  se ha demostrado ampliamente que la agroeecologia y la pequeña agricultura campesina mejora la resiléncia  frente  el cambio climático. (Altieri & Nicholls 2008)


En un terreno mas cercano para los que vivimos en grandes conurbanizaciones mediterráneas, el tema de la agricultura periurbana tiene mucho que ver con recuperar unas ciudades habitables y en armonía con los ecosistemas en los que se asientan. La defensa que hemos desarrollado estos meses  del Parc  Agrari del Baix Llobregat, amenazado por  el proyecto especulativo  de Eurovegas,   han puesto sobre el tapete que los  espacios agrarios de carácter periurbano, su mantenimiento y desarrollo desde una práctica agroecológica   son  centrales  para la interconexión de distintos tipos de territorios y sus ecosistemas ( en ese caso el río Llobregat, la Plana que ha creado durante millones de años, las montañas del Garraf y Collserola, la costa,...) y así mantener la matriz ecológica que permite la conservación equilibrada de los ecosistemas, de sus elementos y biodiversidad . Resulta pues que un desarrollo equilibrado de la agricultura agroecologica es imprescindible si queremos ciudades que vuelvan a reconciliarse con el territorio, con su ecosistema . Un desarrollo más detenido se puede encontrar en los trabajos de E. Tello y su equipo de investigación de la Universitat de Barcelona. ( Tello 2008)
Volviendo al pensamiento global es indiscutible que el actual nivel de consumo de materias y energía es insostenible. Desde este punto de vista un decrecimiento de dichos consumos es inevitable. Se puede desarrollar al servicio de una minoría  aumentando la exclusión y la miseria de la inmensa mayoría o de forma equitativa para que permita un buen vivir generalizado. Dentro d esta visión de un decrecimiento controlado democraticamente  incluso en aquellos lugares en donde ha de ser mas marcada la diminución del consumo de materia y energía, los que abogan por dicho decrecimiento como Erik Assadourian, del Worldwatch Institute  plantean  que, incluso en países como Estados Unidos, donde la economía tiene que decrecer de modo significativo, ciertos sectores, como el de la energía renovable y la agricultura sostenible, todavía deberían aumentar.


Defendiendo el desarrollo local

Ante la   globalización neoliberal que somete toda la actividad económica a un mercado mundial desregulado donde un pequeño grupo de empresas marcan el que, el como y el para quien se ha producir , múltiples economistas y movimientos sociales plantean que una economía al servicio de las personas ha de partir y tener su centro en lo local, ha de re-localizarse . Focus on the Global South , es una de las organizaciones más significativas que está levantando la bandera de la desglobalización como parte de otra economía. Según Focus on the Global South la desglobalización significa participar en la economía internacional de una forma capaz de fortalecer las economías locales en lugar de destruirlas”.( Bello 2011)  Walden Bello , su director, sostiene la importante concordancia que su visión tiene con la Sba  : “Los campesinos y pequeños agricultores son resistentes, y en esta época de crisis  global ofrecen una visión de la autonomía , la diversidad y  la cooperación que bien podrían ser los elementos claves de una  muy necesaria reorganización económica y social “ A lo que añade: “otro punto esencial que comparten los  paradigmas de la sba y la desglobalizacion es la convicción que la generalización  en una formula  que sirva para todos , como el neoliberalismo o el socialismo centralizado, ha sido disfuncional y desestabilizador. En lugar de ello se debería esperar y impulsar una diversidad como la que ofrece la naturaleza. Esto no significa que no haya principios compartidos en economía alternativa (…) Sin embargo como deben articularse concretamente estos principios dependerá de los ritmos y decisiones estratégicas de cada sociedad.”
La orientación primordialmente al mercado local que defiende la soberania alimentaria no solo nos autonomiza delante de los mecanismo del mercado internacional ( es decir la reglas marcadas por la multinacionales que lo dominan ) sino que también juega un importante papel en la creación local de riqueza.  Es toda la economía local la que sale beneficiada si el dinero se queda en la comunidad. En este sentido resulta sugerente la reflexión de Eric  Holtz-Gimenez  coordinador de Food Firts :  “ …., en los barrios pobres hay desiertos alimenticios, pero sin embargo en estos desiertos alimenticios la gente, aunque pobre, compra comida. En Ockland, una ciudad con barrios muy pobres, se estima que 35 millones de dólares son gastados anualmente en la compra de comida fuera de la misma ciudad, o sea que la gente viaja fuera de su área para comprar alimentos. Por lo tanto, hay una oportunidad para producir y vender localmente y que esta plata se quede en la comunidad “ (Montagut & Vivas 2009). Este dinero quedándose en la comunidad crearía empleo, generaría impuestos, en definitiva  generaría vida económica  que repercutiría en la propia comunidad

En el caso de Catalunya y del conjunto del Estado Español  una reflexión en profundidad del impacto desigual de la crisis en este territorio debe entenderse como resultado de su distinta estructura, de su posición en la economía global. En este sentido autores que se han preocupado de estos aspectos estructurales de nuestra economía subrayan que “una de las cuestiones que es básica para explicar nuestra situación diferencial es que  la economía española genera sistemáticamente un déficit comercial resultado de nuestra particular estructura productiva y nuestro particular modelo de consumo” y que “Alterar está situación exige tomar muchas medidas y hacer frente a las resistencias de los beneficiarios de la situación actual. Pero precisamente por tratarse de una cuestión de largo recorrido exige tener claras algunas de las líneas de actuación. Una, obvia es una política energética que no sólo promueva el desarrollo de energías renovables sino que reorganice la vida social (transporte, urbanismo etc.) en términos de reducción del consumo. Otra, la reorganización de actividades que promuevan circuitos más cortos de producción-consumo, por ejemplo en el sector alimentario, Otra obvia, de desarrollo tecnológico y profesional También una política de austeridad de otro tipo, orientada a reducir las importaciones de bienes de lujo y los consumos suntuarios que tienen efectos dañinos en términos sociales, ecológicos y macroeconómicos, algo que debe ir necesariamente acompañado de políticas “culturales” que lo hagan entendible y aceptable. Y cómo no, una política exterior orientada a cambiar el modelo actual de integración europea. Estos deberían ser los elementos prioritarios de las políticas anticrisis. “ (Recio 2012)
Dentro de esta visión estratégica delante de la crisis, son múltiples los estudios que demuestran como la agricultura agroecologica  puede ser un “yacimiento de empleo”
En un reciente estudio realizado por COAG y CCOO en  la provincia de Málaga calculaban que solo sustituyendo por productos locales los productos alimentarios importados se crearían 11430 puestos de trabajo directos a los que habría que sumar los puestos de trabajo indirectos que de ellos se derivarían . El estudio, como los propios autores constatan está hecho con los modelos productivos convencionales pero si se hiciese “transitando a las prácticas agroecológicas y sistemas de comercialización por canales cortos, como defiende la Soberanía Alimentaria, el número de personas incorporadas a la agricultura se multiplicaría aproximadamente por diez”[v] . El crecimiento espectacular de la demanda de terreno periurbano para empezar prodcuiones agrícolas por parte de jóvenes en paro demuestra que  sin esperar a a los grandes cambios lagunos ya están empezando el camino del autoempleo.


Una vida que merezca la pena ser vivida

La economía feminista pone en el centro  y como objetivo el “hacer sostenible una vida que merezca la pena ser vivida “. Múltiples son las complementariedades que   podemos encontrar entre esta visión y la soberanía alimentaria:
Así, en el terreno de los objetivos, al poner en el centro las necesidades de la vida; la alimentación sana para tod@s  recobra en la economía la importancia que tiene para nuestra vida. Si para la crematística la agricultura es un sector  secundario,  para la vida es un sector básico  De la misma manera, mientras  para la economía tradicional el problema mundial de la alimentación se reduce a poner en el mercado alimentos suficientes; para una economía centrada en la vida el problema es hacer los  alimentos de calidad  accesibles para tod@s,  tal como defiende la Soberanía alimentaria.  También en  el tema de la calidad la crítica  a la economía convencional es común a ambas visiones.   En el modelo agroindustrial  la calidad alimentaria  es  reducida a  que las mercancías puestas a la venta sean  comestibles sin provocar enfermedades que se puedan atribuir directamente a dicho alimento. La alternativa  para una economia que se centre en la  vida, es ver la salud como un tema global del conjunto de la  alimentación,  de sus equilibrios  y  de como los alimentos  son producidos, elaborados, distribuidos , cocinados y utilizados en nuestra comidas .Esta visión es coherente con la visión de los alimentos y la salud que incorpora la Sba

En conclusión el cambio de objetivo de la economía que plantea la economía feminista, -en la misma línea del buen vivir y formulas similares que plantean otras visones  críticas de la economía convencional -  encaja perfectamente  con la visión que tiene la Soberanía Alimentaria  de la alimentación como parte de la  vida y no como mercancía.

El símil que utiliza la economía feminista y la economía ecológica  del iceberg en donde la parte visible es solo una pequeña parte ( la parte monetaria ) y están ocultos los ecosistemas y una parte sustancial de  los trabajos especialmente los dedicados a cuidar la vida y su reproducción  es totalmente aplicable a la alimentación enfocada desde el punto de vista de  la Sba
En efecto detrás de nuestra alimentación hay unos ecosistemas que están en la base de la producción de alimentos , unos trabajos no valorizados en la producción de subsistencia y en parte de la producción mercantilizada ( no olvidemos que  las  mujeres alimentan el mundo ) , en la comercialización  , elaboración y  conservación de los alimentos, y  en su propio consumo Entendiendo el consumo en toda su acepción de utilización de recursos para satisfacer nuestras necesidades y no como compra de mercancías  Esta visión, digamos integral de la alimentación, incluyendo la naturaleza y todos los trabajos se proyecta en varios terrenos:

Así la economía feminista critica la visión de productividad propia de una economía mercantilizada dominada por la lógica del máximo beneficio , aplicada a muchos aspectos imprescindibles de la  vida (¿ seremos mas productivos por dedicar menos tiempo a pasear con nuestros mayores y /o hacerlo mas rápido?, ¿por jugar menos o más rápido con nuestros hijos ? ¿por hacer más partidas por hora? )

La Soberanía alimentaria critica la visión de la producción de alimentos solo desde el punto de vista productivista:   número de  mercancías  por hora de trabajo, número de  mercancías por hectárea y  contrapone  la capacidad del trabajo y la tierra de alimentar de forma sana y enriquecerse en el proceso  como el principal valor.

Si vemos una granja solo desde el punto de vista de los ingresos monetarios concluiríamos que muchas explotaciones familiares  no son  viables. Sin embargo para sus habitantes, para su vida si lo son . Viven en ellas, con ellas y gracias a  ellas. Están dispuestos a luchar por defender-las , conservarlas i  legarlas  a les generaciones futuras. La economía convencional no explica una vida en que  lo importante es el uso que se hace de las cosas que, en muchos casos,  no es, ni puede ser, reducida a un precio .

Consumir más o consumir de otra manera?

 Ver la vida en su conjunto y la alimentación sana y suficiente como parte de ella nos  lleva a una visión  más amplia del consumo que , como hemos apuntado anteriormente, podríamos definir como la utilización de bienes y servicios para satisfacer nuestras necesidades. Recuperar el valor de uso, desde el punto de vista de la vida,  de los bienes y servicios que utilizamos  permite ver todo el proceso de consumo en toda su complejidad con toda la relación con la naturaleza y todos  los trabajos que lleva asociado.

Así una visión amplia del consumo no permite desvelar como el reduccionismo del consumo a la simple compra de mercancías, según el concepto de la economía convencional ,  anula e invisibiliza el conjunto de relaciones con el ecosistema que establecemos en  nuestro metabolismo alimentario y anula e invisibiliza, también,     todas las  relaciones sociales que genera ,  incluyendo todos los tipos de  trabajo que hay en nuestro consumo, especialmente aquellos que no son valorados en dinero.

Nuestra alimentación  incluye utilización/consumo de bienes y servicios en todos los momentos que van desde el campo hasta nuestro plato e incluso cuando hemos acabado de comer. Existen elecciones  que determinan la  utilización que hacemos de bienes y servicios y las  relaciones que reforzamos y/o  creamos en todos los eslabones del proceso: en la producción de los alimentos ( sea comercial o autoproducción , sea rural o urbana ), en  como  se conservan, en  como se elaboran , en  como se cocinan y como se consumen e, incluso, en que residuos generan  

El consumo entendido en la compra del de mercancias nos esconde sus efectos en la naturaleza y  las interdependencias con las otras personas. Con ello se nos   impide una actitud moral sobre el consumo,  se nos impide de raíz el llevar a cabo un  consumo responsable, un consumo critico que incluya las consideraciones ecológicas y sociales.

Cuando  las necesidades de incrementar beneficios permanentemente lleva a forzar al máximo el consumo de mercancías , Cuando la nueva religión de la humanidad : el incremento constante del Producto Interior Bruto, plantea la necesidad de colocar mas i mas mercancías , el resultado esta a a la vista . El sobreconsumo con  el consiguiente deterioro de la naturaleza. Pero este sistema está mostrando que no podía crecer indefinidamente ni desde el punto de vista de la economía  ni desde el punto de vista  de la naturaleza.
Otro consumo que signifique menos utilización de materias y energía y mejor calidad de vida se hace del todo imprescindible. Para ello habrá que reconstruir una cultura del consumo social y ecológicamente responsable que ha sido destruida. En el terreno de la alimentación  es un espacio central en el que  se hace urgente y posible avanzar en otro modelo de consumo. De hecho el proceso social ya ha empezado, los circuitos cortos que defiende la Soberanía alimentaria en todas sus acepciones, cooperativas , grupos de consumo, estructuras de apoyo al campesino, mecanismos de venta directa,… están creciendo vertiginosamente a pesar d elas trabas que les pone el sistema dominante. Junto  ello se están recuperando los saberes y los sabores  que se habían ido construyendo  a lo largo de siglos y que están  en peligro de extinguirse sustituidos por unos estándares creados por los intereses del agronegocio.  Así, asistimos a una recuperación de  la cultura de semillas i saberes campesinas, de la cultura de elaboración , conservación  y cocina de  alimentos adecuados a cada ecosistema. Culturas que partían de un profundo conocimiento de los ecosistemas, de los alimentos y de los cuidados de nuestros cuerpos en el terreno alimentario.


Como las personas y la naturaleza se resisten a ser reducidas   a simples  mercancías hay una creciente  exigencia ciudadana a  introducir la moral en el consumo. La agroindustria coge aspectos de estas inquietudes y las transforma en aspectos que añadir a sus mercancías para entrar en nuevos nichos de mercado. Los sello bio que reducen la ecología y las complejidades de la producción agroecológica  a unas características de los productos y de las sustancia que se han utilizado en su elaboración, los sellos de comercio justo que reducen la justicia a un sobreprecio en origen, los productos locales en que solo se mira los quilómetros recorrido por el producto final... son distintos sucedáneos para transformar nuestras inquietudes en nuevas formas de negocio

Reintroducir un consumo responsable que nos permita controlar nuestra alimentación según criterios de justicia social y ambiental requiere plantearlo de forma global, analizando todos las interrelaciones ecológicas y sociales implicadas, buscando respetar los ciclos   de la naturaleza, la retribución justa de l@s que participan en la parte monetaria del proceso y una distribución equitativa de todos los trabajos y tiempos implicados. Ello  será una componente esencial de una alternativa a la crisis que requiere de la voluntad de l@s ciudadan@s y de cambios de estructuras que lo hagan posible.

 Repartir el trabajo, si,  pero todo

Como hemos dicho anteriormente, el consumo responsable  que contiene la concepción de la soberania alimentaria plantea volver a reconstruir la relación  entre los consumidores i l@s productores de alimentos revalorizando el trabajo de est@s i defendiendo una remuneración justa . Esta recuperación de las relaciones y trabajos que hay detrás de nuestro consumo debería incluir la visualización y reconocimiento de todo el trabajo no monetario que hay hasta que consumimos los alimentos Y al hablar de alimentación y entender el consumo como la utilización de bienes y servicios para satisfacer nuestra necesidades, entramos de lleno en los trabajos domésticos hoy mayoritariamente  Asi cundo hablamos de justicia en el trabajo  no nos podemos limitar a defender una retribución justa de los trabajos remunerados sino que debemos  plantear una distribución equitativa, entre hombres y mujeres, de los trabajos y los tiempos no remunerados.

Entramos de lleno en la visión de los tiempos que nos propone la economía feminista, valorando el conjunto de actividades humanas productivas y reproductivas.
La visualización y valoración de todo el trabajo humano que nos permite alimentarnos  es un  primer paso, El feminismo nos propone que, desde el mismo inicio,  se plantee  una distribución justa y equilibrada de los trabajos y los tiempos.
Viendo así el trabajo en su conjunto, la soberanía alimentaria que incluye un reconocimiento y valorización del trabajo de elaboración y conservación de los alimentos, como un trabajo hoy realizado en la esfera domestica, debe incluir en sus consideraciones que este es un trabajo fundamentalmente realizado por mujeres, y que siendo imprescindible para la sostenibilidad de la vida, no tiene ningún reconocimiento social. Este reconocimiento y valorización, parejo al de otros trabajos de cuidados abre un nuevo camino para abordar, desde un punto de vista global de todos los trabajos necesarios para sostener la vida,  el problema del paro y redistribuir todos los trabajos de una forma equitativa. Un reto sobre el que hemos avanzado muy poco pero que será imprescindible si no queremos que siga adelante la brutal redistribución del trabajo  que la actual crisis esta produciendo concentrando el trabajo remunerado en unos pocos a los que cada vez se sobreexplota mas mientras se niega a una parte sustancial de la población y volviendo a relegar al trabajo subvalorado del ámbito domestico , mayoritariamente realizado  por las mujeres, las necesidades sociales de los cuidados.

Recuperar el control sobre nuestras vidas

Los mercados, es decir las multinacionales, en su afán de poner la economía a su servicio  no les ha bastado en reducir la democracia a un sistema partidista domesticado según sus intereses Con la  crisis hemos asistido al  secuestro  la voluntad democrática  del 99% para poder imponer los planes del 1% . En Grecia la  simple amenaza de un referéndum llevó  a derribar el gobierno poniendo  en su lugar a supuestos tecnocratas vinculados con los grandes grupos bancarios.   No es de extrañar, pues, que la resistencia a la salida neoliberal a la crisis haya ido acompañada de una exigencia de democracia real ya.
Democratizar las instituciones, democratizar la economía  es hoy un tema central para que la salida de la crisis no se haga al servicio de los bancos y las multinacionales sino al servicio de las mayorías sociales. Una autentica marea, un tsunami,  de exigencia democráticas se ha iniciado y quiere inundar todo  lo que encuentra a su paso. La forma de estado, las formas de democracia representativa , las relaciones entre los pueblos,...sobre todo ello los ciudadanos quieren   ejercer su soberanía.   En esta epoca, en que las decsiones que afectan a  nuestras vidas son dictadas por unos pocos especuladores, recuperar el control de nuestras vidas, nuestra soberanía,  tiene  un componente esencial en recuperar el control de  la economía. Así, recuperar la soberanía se esta constituyendo en un objetivo central de la otra economía que queremos y , a la vez, en el camino para conseguirla.

Para un catalán se hace difícil en estos momentos hablar de la importancia de recuperar la soberanía sin reflexionar sobre la inmensa movilización social, que incluyendo la manifestación más multitudinaria de nuestra  historia, atraviesa nuestra sociedad
Para los que hemos nacido y vivido la mayoría de nuestra vida en Catalunya y que nuestro proceso de socialización se realizo bajo una dictadura catalanofóbica , es fácil entender el sentimiento de humillación del colectivo ( nacional) con el que nos identificamos desde nuestra desde nuestros primeros pasos. Precisamente porque es un sentimiento vital tiene una fuerza inmensa. Un  pretendido racionalismo que busque negar los sentimientos nacionales, es en el mejor de los casos  una metodología capaz de prescindir de fuerzas básicas en la historia, y en el peor una forma de no cuestionar los nacionalismos dominantes realmente existentes. Pero de la misma forma que para los que hemos mamado desde pequeños algún tipo de opresión identitaria es fácil entender situaciones como la catalana , pues compartimos sentimientos similares , para los que no hayan padecido estas situaciones es difícil entender dichos sentimientos. Ello lo hemos comprobado múltiples veces dialogando  con compañeros de lucha en esta situación . La gran fuerza movilizadora que tiene los sentimientos colectivos es también su gran debilidad. Los sentimientos no se explican ni se trasmiten con argumentos, como máximo se pueden entender i respetar pero difícilmente participar de ellos.
Por ello manipulados desde el exclusivismo y la confrontación entre pueblos pueden originar situaciones de opresión totalmente  repulsivas.  La voluntad españolizadora de nuestras escuelas y nuestra infancia  de todo un ministro de educación o el tipo de “Catalunya/España”  defendida por plataforma por Catalunya son ejemplos de manipulación de sentimiento identitarios con formas parafascistas.

Una alternativa democrática es esencial para resolver las necesidades identitarias de los que nos sentimos catalanes y a la vez buscar un terreno de encuentro con aquellos que tengan otros sentimientos identitarios. Aquí el derecho a decidir , la recuperación de la soberanía para el ámbito para la inmensísima mayoría de los que vivimos en Catalunya y que  la consideramos una nación  ( seamos  independentistas, confederalistas, federalistas o autonomistas ); permite una solución democrática delante de sentimientos distintos. Una solución que compartir que aparece como razonable y equitativa sean cuales sean nuestros sentimientos identitarios.

Como vemos la democracia y dentro de ella la recuperación del derecho a decidir, de la soberanía,  se sitúa en el centro de una alternativa a la crisis económica pero también nacional y social .Los diferentes terrenos en los que se expresa la voluntad democrática se refuerzan mutuamente  De hecho no es por casualidad  que el tsunami soberanista des del punto de vista nacional que atraviesa  Catalunya se de el mismo año que asistimos  a un nivel inmenso de manifestaciones  , huelgas y todo tipo de acciones reivindicando volver a controlar la economía ante el secuestro al que la tiene sometida la troika.

La Soberanía alimentaria un camino que ya  ha empezado

Así pues la cuestión democrática y la recuperación de la soberanía se sitúan en el centro de la alternativa a la actual crisis sistémica que padecemos. Y si esta recuperación del poder de decidir, de la soberanía, la extendemos a los terrenos que son esenciales para una vida digna , hemos de convenir que la alimentación es uno de ellos. Y lo es por la importancia que tiene para el cuidado y la salud de nuestros cuerpos y de los territorios que los sustentan y de los que forman parte ,  pero,  también,  por su importancia en los tiempos que dedicamos a ello y las relaciones económicas y sociales que se contienen en ellos.

La buena  noticia es que la lucha por la soberanía alimentaria no solo ya ha empezado sino que tiene, ya, un recorrido en el que millones de personas están participando y del que aprender y al que sumarse el conjunto de movimientos emancipadores  

Desde que apareció por primera vez el concepto de Soberanía Alimentaria en el marco del foro alternativo a la Cumbre Mundial de la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en 1996, hasta nuestros días, la Soberanía Alimentaria ha sido un concepto vivo que se ha ido profundizando, desarrollando , complementando,..... en definitiva enriqueciendo . Paralelamente ha ido ganando espacio en las diferentes agendas sociales y políticas.

Ser asumida por millones de campesinos agrupados en torno a la Via Campesina ha significado que alrededor suyo se desarrollase toda una estrategia de lucha. Reivindicaciones con una larga historia como la reforma agraria, cosmovisiones como las de los pueblos originarios, la defensa de las fuentes de vida (tierra, agua) y de la propia vida (biodiversidad ) han encontrado en el paradigma de la Soberanía Alimentaria su acomodo. Los viejos saberes campesinos y alimentarios enraizados en los diferentes ecosistemas, que los principios de la agroecologia recupera, dan coherencia teórica a un “modo de producción campesino” que es central en el concepto de Soberanía Alimentaria. El derecho universal a unos alimentos sanos, nutritivos y adecuados culturalmente, producidos de forma respetuosa con la naturaleza y permitiendo vivir dignamente a todos lo que participan en el proceso alimentario, marcan un objetivo a la lucha. Objetivo que se enfrenta al actual control del sistema alimentario por parte de un puñado de multinacionales guiadas por el objetivo de maximizar los beneficios, y le contrapone, como factor central de la estrategia, la recuperación del control de la alimentación por parte de productores y consumidores[vi] 

Esta concepción de estrategia globalizante, poliédrica, de la Soberanía Alimentaria, que ha permitido hilvanar en torno de ella múltiples aspectos de la lucha campesina, explica que hoy sea la bandera unificadora de millones de campesinas y campesinos del sur y del norte, del este y del oeste, agrupados en torno a La Vía Campesina.

La incidencia de de este movimiento, que se puede considerar el más importante de la alterglobalización, es también significativa. ONG de desarrollo, ecologistas, feministas, consumidores, universidades y centros de investigación, y todo tipo de organizaciones ciudadanas han recogido, con mayor o menor profundidad, la exigencia de la Soberanía Alimentaria. Hoy no hay foro de los movimientos sociales que enfrentan al Neoliberalismo en donde no aparezca, con mayor o menor profundidad, la Soberanía Alimentaria.

La asunción del concepto de soberanía alimentaria por estos sectores, más allá del campesinado, ha añadido nuevos prismas desde los que desarrollar una estrategia de lucha por el derecho de la alimentación. A la tradicional lucha por conseguir alimentos saludables para todos que hoy adquiere de  nuevo alarmantes proporciones incluso en las sociedades del norte , hay que añadir la conservación del medio natural, la capacidad de los consumidores a acceder y controlar una alimentación saludable , la recuperación de la sabiduría popular contenida en las tradiciones y culturas de los diferentes pueblos, la necesidad de un replanteamiento de los conceptos de consumo, elaboración y conservación de los alimentos dando cabida a una distribución equitativa entre mujeres y hombres de los trabajos y los tiempos implicados, la formas de construir y fortalecer economías locales en todas la facetas que llevan los alimentos desde el campo a nuestro plato , el análisis de como se devuelven a la naturaleza los restos del proceso alimentario de forma no contaminante y enriquecedora, ...son algunos de los múltiples aspectos que la estrategia de sba esta abordando tanto en el campo como en la ciudad. Todo ello hace que sea una estrategia en constante desarrollo no solo como estrategia de lucha campesina sino como estrategia para resolver una parte fundamental de nuestras vidas de forma que merezca ser vivida



Combina lo local  y lo global

A un nivel más local se están desarrollando miles de experiencias productivas, miles de experiencias de comercialización y de consumo, que aparecen como espacios de resistencia y de supervivencia del modelo de agricultura campesina frente al avance del modelo agroindustrial. Miles de experiencias cuotidianas en donde la actitud individual se combina con las acciones colectivas, donde lo domestico se entrelaza con lo mercantil, donde el consumo se acerca y/o se combina directamente con lo productivo y con lo comercial. Todas ellas desarrollándose en todo tipo de sociedades y ecosistemas  constituyen una impresionante base práctica de la estrategia de la Soberanía Alimentaria, demuestran la viabilidad de sus propuestas y son la semilla sin la cual los cambios más globales no podrían fructificar.

Más allá de dichas experiencias de resistencia, desde siempre, la estrategia de Soberanía Alimentaria ha planteado que un nuevo modelo productivo, una economía al servicio de las personas y un control por parte de la población de su alimentación no era posibles sin cambios estructurales. Y para conseguirlos las acciones de resistencia, las experiencias prácticas, debían combinarse con cambios en el ámbito de las políticas públicas.

Sin embargo pasar de las luchas de resistencia a la capacidad de incidir de forma propositiva, requería de una correlación de fuerzas que sólo después de importantes avances se empieza a conseguir en aquellos países y situaciones donde la lucha por la sba esta más avanzada .

La fuerza que había adquirido La Vía Campesina y sus aliados, y la crisis del modelo neoliberal, abrían, posibilidades de promover dichas políticas en algunos países de America Latina, Africa y Asia . Las Constituciones de Ecuador y Bolivia mostraba que las posibilidades existían y la necesidad de pugnar por aprovecharlas. Desde entonces, y agudizado por la crisis alimentaria del 2008, gobiernos locales, regionales y nacionales de diferentes partes del mundo han mostrado sensibilidad hacia las propuestas de la Soberanía Alimentaría. La misma Vía Campesina, en su V Conferencia realizada en el 2008 en Maputo, estableció una línea estratégica, a nivel internacional y en los diferentes estados, para promover políticas públicas de apoyo a la Soberanía Alimentaria aprovechando los nuevos espacios que estaban percibiendo que se abrían.

Sin duda donde estas sensibilidades y posibilidades se han mostrado mas claramente y donde se han conseguido avances más significativos en América Latina, y especialmente en los países pertenecientes al ALBA y a Petrocaribe. En el libro ¿Cambio de rumbo en las políticas agrarias Latinoamericanas? que coordine con Jordi Gascón    se puede encontrar un análisis detallado  (Gascón & Montagut 2010)

En los países del llamado norte, en donde el movimiento por la soberanía alimentaria y en general los movimientos sociales tenían una incidencia política muy debilitada, el secuestro de la política por una democracia plebiscitaria y recortada, hacia aún mas difícil cualquier incidencia política desde abajo. Sin embargo, los efectos de la crisis han hecho que la indignación salga de su aislamiento y aparezca, a través de la  movilización  cohesionando de forma activa a un sector social amplio capaz de incidir en la agenda política , social y comunicativa.

Con la irrupción de estos movimientos la acción política ha cambiado de parámetros. Se abre, así,  un nuevo espacio para la política y la acción democrática Estamos en una situación nueva, que evoluciona rápidamente y cuyo futuro no es fácil de predecir. Lo que es seguro es que la política ha vuelto a la calle con una capacidad de incidencia que no tenía antes. Es una oportunidad para la soberanía alimentaria La exigencia de democracia real ha de incluir la democracia alimentaria. La relación entre movilización social  radicalmente democrática y soberanía alimentaria, será, seguro, una relación fecunda .En nuestra  lucha esta la esperanza de que  así sea


Xavier Montagut Guix

5/01/2013


Referències bibliogràfiques


Altieri, M. (2009) "Agroecology ,small farms and food sovereignity” Monthly Review 61:102-113
Altieri, M. & Nicholls, C. (2008) "Los impactos del cambio climático sobre las comunidades campesinas y de agricultores tradicionales y sus respuestas adaptativas" Agroecología 3: 7-28
Bello, W. (2009) The Food Wars. London: Verso.
Gascón, J. & Montagut, X. (2010) ¿Cambio de rumbo en las políticas agrarias latinoamericanas?: Estado, movimientos sociales campesinos y soberanía alimentaria. Barcelona: Icaria.
GRAIN (2011) Alimentos y cambio climático: El eslabón olvidado (Disponible en www.grain.org)
Lappé, F. M. et al (2005) Doce mitos sobre el  hambre: Un enfoque esperanzado para la agricultura y la alimentación del siglo XXI. Barcelona: Icaria.
Montagut, X. & Dogliotti, F. (2008) Alimentos globalizados. Barcelona: Icaria.
Montagut, X. & Vivas, E. (2009) Del campo al plato. Barcelona: Icaria
Naredo, J.M. (2006) Raíces económicas del deterioro ecológico y social. Más allá de los dogmas, Madrid: Siglo XXI.
Patel, R. (2008) Obesos y famélicos: El impacto de la globalización en el sistema
alimentario mundial. Barcelona: Los Libros del Lince.
Riechmann, J. (2006) Biomímesis: Ensayos sobre imitación de la naturaleza, ecosocialismo y autocontención. Madrid: Los Libros de la Catarata.
Tello, E. (2008) "Vint i cinc idees i algunes propostes per a una nova cultura del territori" La Resclosa


NOTAS






[i] . Este  articulo es una versión revisada i ampliada de la comunicación presentada al Congreso de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica - SEAE (Albacete, Septiembre del 2012).

[ii] Se considera que aunque   ni la materia ni la energía se destruyen, su redistribución nos lleva hacia  una mayor entropía y que per tanto la posibilidad de su utilización por la humanidad disminuye aceleradamente (Naredo 2006).

[iii] Un desarrollo  de esta  estrategia se  puede encontrar en Riechmann (2006).

[iv] Un análisis del fracaso del actual modelo  agroalimentario para solucionar el hambre se puede encontrar en Lappé et al (2005).

[v]  Revista "Soberania Alimentaria, biodiversidad y culturas “ n. 11

[vi] Al respecte, veure el document "Que es la soberanía alimentaria?", de La Vía Campesina (http://www.viacampesina.org/)


Artículo original:



No hay comentarios:

Publicar un comentario